Música

Mi oportunidad

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Todo               el               mundo               se               larga

Si               tiene              la              oportunidad

Y               esta              es              mi              oportunidad.

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[R A D I O H E A D]

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Colección “Músicos”

Carlos Núñez:

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Chambao: 

_DSC0044_2 (Copiar) _DSC0051_3 (Copiar)Delinqüentes:
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La oreja de Van Gogh:

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El sueño de Morfeo:

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Los secretos:

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Revólver:

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La Retina, en la biografía oficial de Revólver

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Ha sido una gran sorpresa, primero, y un auténtico orgullo, después, firmar casi dos páginas de la primera biografía oficial de Carlos Goñi (Revólver), uno de los mejores y más infravalorados músicos de España. Gracias a Juan Mari Montes por incluir también el nombre de este humilde blog en su obra. Ya la podéis comprar en cualquier librería que se precie y por Internet, por ejemplo, en la Casa del libro. 


Imagen

Escondite

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La campana

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Debe de haber algún nombre al que los psicólogos recurran para explicar comportamientos sociales complejos. El pasado fin de semana podrían haber dedicado varias tesis para tratar de documentar lo que un puñado de personas vivimos en Alicante. Un puñado de personas reunidos inicialmente por un simple concierto. Pero que de simple no tenía nada. Porque pocas músicas son capaces de lograr lo que la de Mike Oldfield: melómanos de los más diversos puntos recorriendo cientos de kilómetros para ver un homenaje. No al artista original, sino a una veintena de músicos que han adaptado sus obras y las interpretan con pasión. Como obras clásicas que son. Como se interpretan las obras de Vivaldi, Bach, Beethoven, Albeniz, Chopin… No está el autor, pero está su música. Y eso basta para deleitarse. Pero hay más: ¿qué lleva a esos aficionados a crear, mantener y alimentar una amistad en la distancia que atraviesa meses, años, décadas…? Podría hablar de Ángel y Olga, de Alicante. De Nacho, de Valencia. De Alberto, de Zaragoza. De Juan Alberto, de Albacete. De Mar, de Ibiza. De Juan Antonio y Octavio, de Madrid. De Ana, Santi, Laura y David, de Barcelona. Y de los que no pudieron ir: Pepe, Anselmo, Jesús… Podría habar de los abrazos que nos dimos, las lágrimas que es escaparon traidoras de los ojos de algunos de nosotros, de esas amplias sonrisas, de esas anécdotas que compartimos y forman parte de nuestras vidas… Hablaríamos de Alicante, de su castillo, del McAuto maldito a la una de la madrugada, de Tubular Bells, Incantations, Ommadawn, de Tubular Project, de Fadalack, de Then & Now… Podríamos explicarlo de mil maneras.

Pero al final sólo una campana retorcida girando encima de nosotros tendría sentido.


Todo por unas campanas

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Todavía recuerdo la fuerza de los focos deslumbrándome encima del escenario, ante un auditorio abarrotado que llenamos en un cuarto de hora. Recuerdo nuestra preocupación cuando nos arriesgamos a hacer un segundo pase al día siguiente, pues no estábamos seguros de que fuera a acudir más gente, y encontrarme el vestíbulo inundado de melómanos, de todas las edades, de todas las ciudades, buscando un autógrafo de los músicos, de los orquestadores, de los técnicos… ¡Mío! Era el pistoletazo de salida a una serie de conciertos que congregó a un total de cinco mil espectadores en tres ciudades distintas. Bendita locura que nos llevó meses de ensayos y organización, preparativos y nervios. Coordinar a tanta gente de tan diferentes sectores y hacer que todo funcionara para satisfacer a un público tan exigente como lo son los aficionados a la música de Mike Oldfield… Era ambicioso. Y todo ocurrió hoy hace exactamente una década. Nadie sabe y nadie nunca sabrá más que “ella” lo mal que lo pasé, las horas bajas, los desánimos y los problemas surgidos y ocultados para que desde fuera todo fuera una fiesta. Ella siempre estuvo a mi lado, como mi talismán siempre recargado, como mi ángel que nunca se cae, como ese apoyo que está a la sombra para darme su luz. Recuerdo ver mi ilusión reflejada en sus ojos, y cómo eso me daba más fuerza aún. Y eso que sólo llevábamos tres meses de camino recorrido juntos. Apostó por mí a ciegas, con esa extraña y recíproca sensación de conocernos de toda la vida. Recuerdo cómo congenió con David Bedford, el genial músico inglés que tuvimos el honor de tener como invitado estrella. Recuerdo su increíble sentido del humor y su sonrisa bonachona. Hoy David ya no está entre nosotros y el sueño parece lejano. Pero fue real. Lo conseguimos. Nunca lo olvidaré. Por muchas décadas que pasen.

Y todo por unas campanas. Unas campanas tubulares.


Muse

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Tengo que reconocer que llevaba años evitándoles, aunque siempre sentí atracción porque todo el mundo les ponía por las nubes, colegas incluidos, hablando de buen rock. Creí que había logrado zafarme de ese primer contacto que inicia una adicción. Y no fue fácil: muchos conocidos me incitaban a que empezara con una primera toma, para ir probando. Les calificaban de genios, innovadores, originales, virtuosos, perfeccionistas… Todas esas características que siempre me atrajeron en cualquier faceta artística. Y cuanto más oía hablar de sus maravillas, más esfuerzos hacía por evitar sus encantos. Porque bastantes adicciones musicales tiene uno ya. Pero un día caí: un compañero del trabajo había acudido a un concierto suyo y todavía estaba impactado. Se lo noté en esa sonrisa que le duró semanas. Así que probé. Y ya desde las primeras escuchas de esas joyas llamadas Absolution y The Resistance tuve ese pensamiento: ¿cómo he podido sobrevivir sin estas canciones? Y así hasta hoy, que he sucumbido a esta maravillosa banda y sus melodías magistrales, su sonido brutal, sus letras apocalípticas, sus arreglos cuidadosos y su perfecta producción. Y lo mejor de descubrir de repente una banda que ya tiene catorce años y seis álbumes publicados es que puedo ir descubriendo todos sus discos sin tener que esperar.

Así que allá vamos. Nos vemos al otro lado de la estación del pánico.