Tres niveles

HEC_0051 (Copiar)

Lo que me gusta de esta fotografía es la mirada de la joven sentada en la barandilla en la azotea de la Casa Milá, oteando el horizonte de la preciosa ciudad de Barcelona. Y, como siempre, lo mejor es que no fue premeditado. Frente a un enjambre de turistas intentando fotografiar cómo Gaudí hizo coincidir una de sus escultóricas chimeneas con su obra insigne, la Sagrada Familia, un servidor desistió ante la imposibilidad de hacerse un hueco y obtener una imagen limpia. Me retiré del agolpamiento y desplegué el teleobjetivo para enmarcar la escena desde lejos. Si no puedes evitar elementos superfluos y molestos, lo mejor es integrarlos en la composición. Con esa idea quise inmortalizar esas ansias turísticas de gente variada. Entonces esa muchacha también se retiró del tumulto y se sentó en la barandilla mirando al lado opuesto con un aire pensativo que me encantó. Ese contraste entre el barullo del fondo y la tranquilidad ajena de la chica está presidido por la Basílica “gaudiniana” por excelencia al fondo, todavía asediada por las grúas de sus obras. Tres niveles diferentes en una sola imagen. Si me hubiera resignado a sacar la fotografía típica, me habría llevado a casa sólo una de las miles de imágenes idénticas que todo el mundo hace. De esta manera me llevo mi propia experiencia de ese momento único. Una imagen mucho más sugerente, rica y original. Y es que es mejor aprovechar hasta los inconvenientes para dar siempre un paso adelante.

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