[MIL PALABRAS]* “Hallucigenia”

Resulta que estaba al revés. Era un ejemplar único: un cuerpo de gusano con una cola larga, patas finas y una especie de protuberancias en forma de tubos flexibles en la espalda, probablemente para respirar o alimentarse. Era uno de los fósiles más extraños y polémicos, descubierto en 1909 por Charles Walcott en Canadá. Desde entonces ha sido objeto de teorías y estudios múltiples, y todos coincidían en lo alucinante de su fisonomía, de ahí que fuera bautizado como “Hallucigenia”. Pero no ha sido hasta ahora cuando un grupo de paleobiólogos de las universidades de Cambridge y Toronto se ha percatado de un “pequeño” detalle: estaba al revés. Las protuberancias en forma de tubo eran en realidad las patas; las que hasta ahora se creía que eran las patas se han convertido en un mecanismo defensivo adosado a la espalda; y la larga cola se torna en una esbelta cabeza. Una locura. Aun así, dicen los expertos, el ejemplar sigue siendo valiosísimo por la información que aporta de una era, la “explosión cámbrica”, crucial para que los científicos comprendan los orígenes de los primeros animales que poblaron este planeta.
Todo era tan “sencillo” como mirar al revés. Y es que en ocasiones lo que nos resulta obvio se vuelve extraño. Así, nos sentimos como Fito Cabrales cuando cantó, hace ya doce años: “No digo ‘diferente’, digo ‘raro’. Ya no sé si el mundo está al revés o soy yo el que está cabeza abajo”. Cabeza abajo parece estar este mundo, dotado de la más alta tecnología que jamás ha desarrollado el ser humano, que lamentablemente se derrocha para compartir vídeos absurdos, cuando no grotescos, vergonzosos o simplemente desagradables; noticias falsas; “sesudos” comentarios cínicos, previsibles, carentes de imaginación y abundantes en inexactitudes; citas inventadas y atribuidas a personajes fallecidos hace décadas que no pueden enmendar las palabras que ponen en sus labios; infinitos autorretratos, “selfis”, “autofotos” y demás despliegue de egocentrismos superficiales y vacíos que no hacen más que poner de manifiesto una sociedad con una preocupante autoestima por los suelos (sólo se busca el comentario “qué guapo” o “qué guapa”, esa necesidad de aprobación nunca saciada); y tantos y tantos ejemplos que nos hacen replantearnos si la tecnología de ciencia ficción con la que soñábamos de niños, y que hoy es una realidad, la sabemos aprovechar.
Creo que si alguna vez (nunca digo “de esta agua no beberé”) entro en ese mundo digital tan “socialmente enredado” en las mal llamadas redes sociales, probablemente cogería el aparato en cuestión y le daría la vuelta, pensando, confuso y aturdido ante la avalancha de estupideces: “Está al revés. Tiene que estar al revés.” Desgraciadamente, el dispositivo tiene giro automático de pantalla. Entonces se confirmaría que sí, que el mundo está orientado y Fito y yo estamos boca abajo. Quizá yo también sea un fósil, como el “Hallucigenia”, que no sabe si camina sobre sus pies o con las manos, si toca cielo o infierno, si intuye normalidad o anormalidad, y todavía no ha encontrado su propia cabeza. Pero desde este punto de vista, al menos… ¡qué espectáculo tan curioso contemplo!

* [MIL PALABRAS] es la sección de opinión dominical de La Retina de Cristal, en la que las palabras son las protagonistas frente a las imágenes. 

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