Arco de Trajano

HEC_0147 (Copiar)

Doblar una esquina y aparecer otra época. Un ejercicio cotidiano en Mérida. Las piedras modernas aún dejan hueco a las visiones urbanitas de siglos de antigüedad. En pleno centro, entre edificios modernos, aparece el Arco de Trajano. Un nombre, en realidad, aleatorio. No se sabe si el emperador Trajano tuvo algo que ver en este triunfal arco, pues las inscripciones originales se perdieron, como se perdió el recubrimiento de mármol original. En realidad tampoco se sabe si fue un arco triunfal, pero ¿qué más da? Hoy sólo quedan las piedras de granito desnudas y al turista sólo le importa sacarse una bonita foto sin indagar mucho en la historia, el significado ni el porqué de este anacronismo. La toma general es sencilla, pero tan típica que hay que evitarla. Así que me sitúo justo debajo, admirando los casi catorce metros de altura de la estructura, y alzo la cámara verticalmente. Todo se vuelve entonces geometría. Ese es el secreto de la Fotografía, como lo es de la arquitectura. Ambas se dan la mano. Y entonces, sí, el Arco de Trajano cobra todo su significado.

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