Su simple ser

HEC_0239 (Copiar)

No es sepia. Juro que el cielo se tiñó así. Hace mucho que no intento disimular mis carencias fotográficas por esos trucos de aficionados que hoy me avergüenzan. Este era el color original del cielo cuando aquella cigüeña voló por encima de nuestras cabezas hasta posarse en su nido. Nido que había construido en lo alto de las ruinas de un acueducto romano. El sol se estaba poniendo y no pude evitar disparar haciendo coincidir al astro rey justo detrás de la cigüeña. Fui cerrando el diafragma para crear el contraluz y acentuar ese cielo dramático, sedoso, vaporoso, casi pintado por un pincel deshilachado. El perfil de la cigüeña, majestuosa e imperturbable, en lo alto. Dominando el paisaje. Captada la escena, consciente de que “servirá”, continué mi camino, buscando otro objetivo al que capturarle el vuelo, el aterrizaje o su simple ser.

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