¿Cervantes? Sigan buscando

Se agolpan los periodistas, las cámaras y los curiosos. Se ha anunciado para hoy a las diez de la mañana. “El acontecimiento cultural del año”, dice una periodista (esos profesionales…). ¿Estará o no estará Cervantes? Los dueños de los bares del barrio se frotan las manos, y quien más y quien menos reza para que le toque la lotería. Piensan en otras tumbas de escritores famosos europeos visitadas por miles de turistas. No tardan los políticos en comparar el caso con Shakespeare para justificar este tinglado (la gran diferencia es que los ingleses sí leen a Shakespeare, mientras que la obra de Cervantes, en realidad, es una completa desconocida en España). El despliegue de medios científicos utilizados para el hallazgo, que se ha alargado durante meses, es digno de una serie norteamericana de asesinatos. Es como un escaparate en el que España quiere que se vea internacionalmente que está magníficamente preparado, con los más avanzados medios científicos y tecnológicos, para desenterrar algo completamente inútil. ¿Quién dijo que los investigadores no tenían trabajo en España? Buscar remedios para enfermedades no tiene glamour. Así que mejor les ponemos a buscar en un convento algo que no vale para nada. Bueno, sí que valdrá: esto se llenará de curiosos, turistas, cámaras con palos, gente haciéndose selfis, miles y miles de personas que querrán llevarse a casa un recuerdo de un personaje al que nunca jamás han leído y nunca jamás leerán. Da igual que nadie (incluidos los políticos que se vanaglorian de este hallazgo y hablan de la importantísima figura de Cervantes) sepa nombrar otra obra suya que no sea el Quijote. Lo importante es venerar unos pocos huesos casi convertidos en polvo, ponerle luces de neón, vestirle de Papá Noel en Navidad y fabricar toda esa parafernalia tan banal que tanto nos gusta.
Mientras, otra librería cierra sus puertas en Madrid. Su gran error: vender libros y estar lejos de los podridos huesos del escritor español por antonomasia. ¡Si es que no tienen visión empresarial estos libreros, empeñados en vender cultura en vez de frivolidad! Una lástima que todavía no nos enteremos de que Cervantes no está en una tumba, sino en las páginas de sus libros.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.