Las estelas del tiempo

HEC_0023 (Copy)

HEC_0001 (Copy)

HEC_0013 (Copy)

HEC_0008 (Copy)

HEC_0036 (Copy)

¿Y si no ha pasado el tiempo? Quizá. Tan sólo un espejismo. Una total pérdida del razonamiento espacio-temporal. Porque me parece que fue ayer cuando bebí de tus fuentes y respiré tu espeso aroma de jardín eterno. Son las mismas piedras, las mismas estatuas, los mismos paseos, acaso los mismos árboles, seguramente idénticas ramas y parecidas hojas. ¿Son las mismas flores, tal vez? ¿Tus mismas piedras, las mismas sombras y vacilantes las mismas aves juguetonas? No lo sé. A mí me lo parece.
Quiero cerrar los ojos y creérmelo. Seguir siendo un niño. Seguir siendo tan inocente como para jugar a esconderme entre las estatuas mitológicas, entre Diana y Vertumno, entre Hércules y Anteo, y creerme igual que ellos, igual que uno de esos dioses, igual que sus cuerpos: de piedra, eterno, perpetuo. Pero alzo la vista y cae agua del vaso de uno de ellos. Veo cómo fluye al que llaman líquido elemento, atrapado por la gravedad, dejando una blanca estela. “El tiempo”, pienso. Y de repente comprendo que son las mismas piedras, pero diferente sangre en sus venas. Y al abrir los ojos… la retina el sol me quema. Ya estoy despierto. Ya soy sólo un fotógrafo más.

Ya soy sólo humana realidad.

 

Anuncios

Los comentarios están cerrados.