Pato a contraluz

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Hace poco, en las charlas-coloquio que realizamos en la Sala La Espiral, comentábamos las múltiples posibilidades que brinda una ciudad como Aranjuez a la hora de hacer fotografías. Un servidor expuso cómo el fotógrafo curioso intenta ir más allá de las típicas instantáneas que vemos en las postales y que nos muestran prácticamente siempre las mismas tomas generales del paisaje de Aranjuez, sin muchas pretensiones artísticas. Más allá de esa visión estandarizada de encuadres manidos hay un universo de posibilidades aprovechando la arquitectura, la geometría, las intensas luces, los cambiantes colores, los habitantes y sus costumbres, los animales y su entorno… para hacer tomas diferentes, únicas, personales. Nuestro colega, el Fotógrafo Luis Centurión, hacía referencia a algo que le suele pasar al fotógrafo que se ve obligado a fotografiar siempre los mismos lugares cuando se va a dar un paseo: el hastío a salir con la cámara y no toparse con nuevos estímulos. Pero él mismo nos hacía ver que los estímulos están ahí y que hay que provocarlos, incluso crearlos. Madrugar nos puede dejar regalos como este contraluz en pleno amanecer sobre el Río Tajo a su paso por Aranjuez, en la presa del Palacio. Un buen ejemplo de cómo un lugar visitado y fotografiado hasta la saciedad puede seguir estimulándonos fotográficamente. El color, la luz, el ambiente, los encuadres… nos dan mil posibilidades para ser siempre creativos y originales. Para buscar esa imagen que llame la atención y no se quede en una simple postal marchitada con el tiempo.

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