Archivo para agosto, 2014

La abstracción de la estética

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Volvemos a las arcadas de Aranjuez. Volvemos a ese sugerente juego de formas, rectas, curvas… La piedra trabajada hace siglos para darle funcionalidad y monumentalidad a una ciudad planificada, ordenada, estética… Al amanecer, el juego de luces y sombras baila por entre la piedra de colmenar, material privilegiado y predilecto en estas tierras. Y nacen simetrías y geometrías. Equilibrios y armonías. Mirando por el visor buscamos alguna abstracción sugerente. Y de repente alguna sombra se alinea con la luz del sol recién nacido. Y el obturador se mueve para inmortalizar nuestra elección. Este pequeño fragmento de tiempo y espacio que queda apresado para brindar un homenaje a los artistas y artesanos que dieron forma y sentido a Aranjuez y su hoy extinta forma de entender una ciudad: con elegancia, armonía y polivalencia. Otra manera de buscar ese ángulo ignorado pero igualmente interesante.


Un mundo en un cuadrado

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En una época en la que parece que si algo no sale por una pequeña pantalla, que guardamos en el bolsillo, no existe, me gusta encontrar marcos que delimitan la realidad sin filtros. La histórica Plazuela de la Mariblanca de Aranjuez está circundada por impresionantes arcadas. Lo típico es fotografiar desde el interior uno de esos arcos para enmarcar las vistas exteriores. Pero son muy pocas las puertas cuadradas existentes, situadas sólo en ciertas esquinas. Pasan desapercibidas las líneas rectas, los cuadrados, pero están ahí. Así que trato de captar esa cuadratura dentro de tanta circunferencia. Y me percato de que hasta el techo en esta esquina es cuadrado, con los ladrillos formando líneas rectas armoniosamente. Desde este punto, al fondo, vemos los árboles del Jardín del Parterre. Aranjuez está diseñado sobre plano, geométricamente, y casi nada es casualidad. Las líneas se cruzan, se complementan, coinciden… El sentido de la estética es elegante, matemático y proporcionado. Un paraíso para el fotógrafo, que encuentra aquí innumerables inspiraciones para olvidarse del molesto móvil y del caos de las redes sociales.


Lomografía: Jardín del Príncipe, 1946 *

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* Fotografía tomada en 2014 con una Ensign Ful-Vue de 1946.


Las estelas del tiempo

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¿Y si no ha pasado el tiempo? Quizá. Tan sólo un espejismo. Una total pérdida del razonamiento espacio-temporal. Porque me parece que fue ayer cuando bebí de tus fuentes y respiré tu espeso aroma de jardín eterno. Son las mismas piedras, las mismas estatuas, los mismos paseos, acaso los mismos árboles, seguramente idénticas ramas y parecidas hojas. ¿Son las mismas flores, tal vez? ¿Tus mismas piedras, las mismas sombras y vacilantes las mismas aves juguetonas? No lo sé. A mí me lo parece.
Quiero cerrar los ojos y creérmelo. Seguir siendo un niño. Seguir siendo tan inocente como para jugar a esconderme entre las estatuas mitológicas, entre Diana y Vertumno, entre Hércules y Anteo, y creerme igual que ellos, igual que uno de esos dioses, igual que sus cuerpos: de piedra, eterno, perpetuo. Pero alzo la vista y cae agua del vaso de uno de ellos. Veo cómo fluye al que llaman líquido elemento, atrapado por la gravedad, dejando una blanca estela. “El tiempo”, pienso. Y de repente comprendo que son las mismas piedras, pero diferente sangre en sus venas. Y al abrir los ojos… la retina el sol me quema. Ya estoy despierto. Ya soy sólo un fotógrafo más.

Ya soy sólo humana realidad.

 


Obras y autores

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 ¡Zas! Un golpe más, y otra esquirla de madera caía al suelo. Cada acción tiene su reacción. O varias. Cuando golpeaba, él se concentraba sólo en el punto del tronco que estaba moldeando. Pero todo empezaba por un impulso nervioso en su cerebro que le hacía golpear el cincel con el martillo. La fuerza se transmitía por sus brazos tensados hasta el percutor preciso, que se clavaba en la tierna madera para desgajarla una y otra vez, para sacar esa forma que escondía, dejarla libre de la materia que la apresaba, como decía Miguel Ángel. El autor, el escultor callejero, es anónimo. Su obra, sin embargo, personifica un nombre internacionalmente conocido: Miguel de Cervantes Saavedra. Este busto naciente es el fiel reflejo de la inspiración que nos inunda aún hoy. A mí me llama la atención la abnegada dedicación de este escultor callejero, cincelada va, cincelada viene, bajo un sofocante calor veraniego, y lo inmortalizo en plena faena. Y ya no sé cuál es la obra de arte, quién el autor y quién el homenajeado.


La lluvia de las fuentes

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Yo prefiero el color

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“Soy mestizo de alma, soy mestizo de mente, aunque no lo demuestre el color de mi piel. Todos somos mestizos: hijos de padre y madre. ¿Quién no lo es? Si lo puro es lo neutro, yo prefiero lo impuro. La mezcla es la clave, dame combinación. No me cuentes milongas, yo prefiero la vida… ¡a todo color!” [Mestizo, Carlos Goñi. 2004]

Vivan las diferencias. Viva el multiculturalismo.