Corrala

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 El 21 de octubre del presente año un término madrileño muy conocido por sus vecinos entrará a formar parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE): corrala. Se trata de un tipo de construcción popular y antiguo, constituido principalmente por un portalón que da acceso a un gran patio interior circundado por galerías abiertas, casi siempre de madera, por las que se accede a cada vivienda. Una de las muchas particularidades de estos espacios vecinales es que, desde la calle, la construcción no difiere de cualquier edificio, con una fachada aparentemente simple. Pero el interior guarda un gran espacio abierto donde la comunidad convive tranquilamente: los niños juegan frente a la vivienda de sus padres, los mayores charlan plácidamente sentados en sus sillas de madera… Nos cuentan los propios vecinos algunas de las historias de sus vidas en estos lugares tan pintorescos: si alguien caía enfermo, recibía las atenciones de todos los vecinos; si había fiesta, varias casas improvisaban pistas de baile y se preparaban guateques; si caían bombas del cielo (la maldita guerra…), se refugiaban todos juntos… Nos hablan de esa unidad vecinal en tiempos difíciles, de la necesidad de supervivencia en tiempos duros, de la confraternidad desinteresada… Sé que obvian (consciente o inconscientemente) los aspectos negativos, las peleas, las envidias, los enfados, los conflictos. Es normal cuando uno recuerda con añoranza un modo de vida prácticamente desaparecido, aunque todavía quedan bastantes ejemplos en mi Aranjuez natal y en el Madrid capital. Y no puede dejar de divertirme que ahora, cuando muchas de estas corralas desaparecen ante la indiferencia institucional, la RAE incluya su definición en su diccionario.

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