Que muera el engreimiento

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“No se puede hablar hondamente de una tierra si en ella no se ha vivido, llorado, cantado, sudado y tiritado. Estoy demasiado enraizado en esta tierra mía; en ella nací y junto a sus aguas va discurriendo mi vida, atrapada por un medio orlado de embrujos naturales que trasudan inacabables e indescriptibles sensaciones. Espero que un día mueran el engreimiento, la avaricia, la indiferencia y las agresiones ecológicas contra las Lagunas de Ruidera, y deseo que nazca en todos un respeto y apego sensatos.” Salvador Jiménez, un Maestro, hace veinte años.

Y sigue habiendo tanto engreimiento, tanta avaricia, tanta altanería, tanta indiferencia…

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