Nomofobia

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Lo importante es hacer algo. Pero hacerlo digitalmente. Hoy en día no está de moda ya no sólo leer, sino tumbarse en el sofá sin hacer nada. No está de moda contemplar el atardecer en silencio. No está de moda sentarse a escuchar un disco con los cascos, dejándose embaucar por el recital de instrumentos. No está de moda tomar un café sin más, mirando por la ventana cómo corren los viandantes para refugiarse de la lluvia. No está de moda ir al teatro o al cine o a un concierto. No está de moda porque cada minuto que le dediquemos a cualquiera de estas actividades se lo estamos quitando a las redes sociales, a los foros, a la mensajería instantánea. Hay que estar conectado. Siempre. Permanentemente. Y dejar constancia de ello. Dejar constancia de que no podemos desaparecer ni un segundo, que tenemos que contestar al instante, al momento, ya. Por eso cada minuto que le dedicamos a leer un libro, a darnos un baño relajante, a pasear por el cerro o a escuchar un disco de principio a fin con auriculares para detenernos en cada detalle musical… es una auténtica ofensa para quienes quieren que estemos siempre conectados, siempre disponibles, siempre consumiendo. Consumiendo sus productos, eso sí. Consumiendo nuestro tiempo, eso también. Por eso cada valiente que se salga de la moda es tachado de bicho raro, de retrógrado, de exagerado, de antipático, de inadaptado… Pero resulta que la nomofobia (miedo a no tener el teléfono móvil) aumenta cada año, y ya es considerada una enfermedad del siglo XXI: una adicción que nos hace sentirnos desnudos, incomunicados, nerviosos, enfadados si nos hemos quedado sin batería o se nos ha olvidado el aparatito en casa. Esa desazón nerviosa nos hace pensar que estamos perdiendo el tiempo si no compartimos nuestra vida en el ciberespacio, si no ponemos una foto de nuestra merienda en nuestro “muro”, si el día no lo dedicamos en parte a ser leídos, opinar de todo y sentirnos vivos en un mundo donde en realidad no hay aire. Y, desde luego, a criticar a quien no esté dispuesto a pasar por ese aro, aunque digan los expertos que la nomofobia es un reflejo de baja autoestima, sentimiento de culpa, malestar general y déficit en habilidades sociales y resolución de conflictos. Nadie dice que haya que acabar con Facebook o Line. Son grandes herramientas. Lo que hay que hacer es un uso responsable de ellas (quien quiera usarlas, claro). Por eso hoy yo prefiero dar un paseo, hacer fotos en silencio y alimentar mi blog, es verdad, digital, que consume espacio cibernético. Pero cuyas palabras están pensadas para animar a buscar alternativas y ser capaces de hacer autocrítica. Algunas de las mejores series televisivas fueron mordazmente críticas contra su propio medio. Por eso hoy les regalo un paisaje y les animo a leer un libro debajo de un árbol.

Ya habrá tiempo de encender el móvil.

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