Un ángel más

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No puedo evitar asomarme a la ventana para ver amanecer. Me levanto mucho antes que el sol. En las estanterías de mi casa aún duermen los libros, apiñados, tratando de aguardar un orden que la consulta habitual les impide. Aranjuez ocupa un lugar destacado en la temática de los estantes. Y de entre ellos asoma alguno de los muchos ejemplares de un excronista que fue nunca dejó de serlo, aunque oficialmente renunciara a su título. Porque Ángel siempre tuvo esa necesidad de narrar lo que pasaba en su pueblo. Ese pequeño pueblo que quiso ser ciudad y se quedó en el intento. Porque los intentos fueron desordenados y avariciosos, y sin orden ni humildad no se consiguen buenos pronósticos. Así que Ángel siguió narrando los aconteceres históricos, pero no sólo los que doscientos años atrás formaron buena parte de nuestro presente. Sino, también, nuestras vidas, nuestras manías, nuestras costumbres, nuestros defectos, nuestras virtudes, nuestros hechos cotidianos. Ángel fue narrador de la Historia y de las historias. Y además lo fue con humildad: te daba la mano con su tímida sonrisa, su cuerpo enjuto, sus inseparables gafas negras y su infinita educación. Esa educación hoy en retroceso para gloria de la banalidad, la prepotencia y el afán de protagonismo. Él sólo trabajaba en la sombra para dar a luz su pasión. Porque lo único que quería era que nuestra historia fuera más rica y divulgada.
Hoy me asomo a la ventana y veo el primer amanecer de Aranjuez sin Ángel, porque Ángel se nos ha ido. Y desde luego, si fuéramos creyentes, diríamos aquello de que en el cielo hay un “ángel” más; y en la tierra, un amigo menos.

Desde hoy, el futuro se perderá muchos presentes. Hasta siempre.

Ángel Ortiz Córdoba fue Cronista Oficial del Real Sitio y Villa de Aranjuez desde 1983 hasta 2003. Desde 2009 era Hijo Predilecto de Aranjuez y Cronista Honorífico.

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