Muse

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Tengo que reconocer que llevaba años evitándoles, aunque siempre sentí atracción porque todo el mundo les ponía por las nubes, colegas incluidos, hablando de buen rock. Creí que había logrado zafarme de ese primer contacto que inicia una adicción. Y no fue fácil: muchos conocidos me incitaban a que empezara con una primera toma, para ir probando. Les calificaban de genios, innovadores, originales, virtuosos, perfeccionistas… Todas esas características que siempre me atrajeron en cualquier faceta artística. Y cuanto más oía hablar de sus maravillas, más esfuerzos hacía por evitar sus encantos. Porque bastantes adicciones musicales tiene uno ya. Pero un día caí: un compañero del trabajo había acudido a un concierto suyo y todavía estaba impactado. Se lo noté en esa sonrisa que le duró semanas. Así que probé. Y ya desde las primeras escuchas de esas joyas llamadas Absolution y The Resistance tuve ese pensamiento: ¿cómo he podido sobrevivir sin estas canciones? Y así hasta hoy, que he sucumbido a esta maravillosa banda y sus melodías magistrales, su sonido brutal, sus letras apocalípticas, sus arreglos cuidadosos y su perfecta producción. Y lo mejor de descubrir de repente una banda que ya tiene catorce años y seis álbumes publicados es que puedo ir descubriendo todos sus discos sin tener que esperar.

Así que allá vamos. Nos vemos al otro lado de la estación del pánico.

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