No al cierre de las Hazadillas

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Ha sido escenario de muchas de mis fotografías. Allí aprendí a fascinarme por la Naturaleza y conocí la amabilidad e inteligencia del turismo sostenible. Pero ahora ese verde rincón me lo han arrancado del alma. Por eso, cuando me enteré del cierre unilateral del camino hasta ahora público del Refugio de las Hazadillas, en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, tuve la sensación de haber sido atracado a mano armada. Este cierre supone la amputación para miles de personas de un espacio que disfrutábamos con cordura, pasión y respeto, gracias a la restricción a vehículos de motor. Allí acudíamos con la bicicleta o a pie, y dábamos sosegados paseos disfrutando de un valle misterioso, frondoso y cargado de magia, manantiales y ríos. No pocos padres vi con sus retoños gozar del lugar, alejado del turismo masificado de la otra orilla, aprendiendo el respeto por el silencio, la contemplación y la conservación. Pero “alguien”, sin motivos científicos, estadísticos ni éticos, ha decidido que había que cerrarlo y restringir su acceso a los que somos de fuera, que tendremos obligatoriamente que contratar de forma anticipada y programada los servicios de guías profesionales. Pero ¿cuál era el problema; que nadie sacaba tajada de nosotros porque nos llevábamos el bocadillo en la mochila y osábamos a no consumir en chiringuitos ni bares construidos en plena orilla? ¿Por qué no hacen lo propio en otros lugares mucho más masificados, contaminados, incontrolados y claramente sobreexplotados? Este cierre supone un incentivo menos para miles de personas a la hora de visitar Ruidera, pues nos negaremos a acudir a un lugar que disfrutábamos desde niños acompañados ahora por un guía que sólo será un incómodo acompañante al que no conocemos de nada. Porque quienes íbamos allí queríamos hacerlo con nuestros seres queridos, hablando de nuestras cosas y disfrutando en la intimidad de un paseo en familia o con los amigos; pero no con desconocidos a quienes hemos contratado por obligación. Quiero creer que es una broma de mal gusto. O que, fracasada la absurda idea pergeñada por la coordinadora provincial de los Servicios Periféricos de Agricultura, darán marchar atrás y volverán a abrir las puertas para que las gentes civilizadas disfruten del Refugio de Fauna y del buen hacer de los guardas forestales del Parque Natural. Si realmente quieren proteger Ruidera y sus lagunas, en vez de atacar a los senderistas y a las actividades de bajo impacto medioambiental, deberían controlar más intensamente las carreteras y sus atascos, la alta música de ciertos locales en pleno Parque Natural (incluidas las fiestas veraniegas organizadas por el Ayuntamiento), los vertidos residuales, la pesca furtiva, la práctica de deportes de motor en zonas no autorizadas, los aparcamientos descontrolados, las construcciones y vallados ilegales, las zonas de baño masificadas, las orillas destruidas por chiringuitos, las horrendas y demasiado numerosas barcas de recreo, la recogida de leña y la introducción de especies exóticas. Hay mucho trabajo que hacer en Ruidera para mejorar y conservar su Parque, pero alguien no quiere ver los verdaderos problemas y piensa sólo en cómo explotar más el diamante de sus aguas, hoy muy desgastado y manoseado. Por cierto, los senderistas también ayudamos a la economía del lugar: nos hacemos los bocadillos con los productos del súper de la plaza, compramos en las tiendas del pueblo, bebemos en sus bares y muchos duermen en sus hostales. Porque la ética no tiene puertas cerradas en nuestras cabezas.

POR FAVOR, TE AGRADECERÍA QUE FIRMARAS EN CONTRA DEL CIERRE DEL CAMINO PÚBLICO DE LAS HAZADILLAS. SÓLO TE TOMARÁ UN MINUTO (O DOS).  SERÍA FANTÁSTICO QUE QUISIERAS COMPARTIRLO. MIL GRACIAS.

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