Los hipócritas

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Es muy laudable la defensa que ejercen contra una práctica más que dudosa. No se pone en duda. Pero a los que llevamos bastantes años merodeando por estas tierras nos llama poderosamente la atención que quienes nunca levantaron la voz por la cantidad de atrocidades que se han cometido a lo largo de las décadas en este Parque Natural se pertrechan ahora detrás de pancartas pseudoecologistas. “No a la contaminación de las Lagunas”, dicen. Lo dicen ellos, cuyos negocios y asociaciones han arruinado un paraíso a base de vertidos ilegales y un turismo masificado sin control. Resulta que ahora ellos son los supuestos defensores de esas aguas, de esas riberas, de esa joya que sólo quisieron explotar sin límites. Ellos, que desecaron lagunas para construir campings. Que destruyeron riberas para fabricar playas artificiales. Que pavimentaron y cementaron orillas naturales para crear piscinas. Ellos, que atacaron y atacan a quienes se atreven a denunciar dichas tropelías, que agreden física y verbalmente, que insultaron (e insultan) a quienes nunca se callaron ni se bajaron los pantalones ante los terratenientes de turno… Ellos, que injuriaron y acosaron hasta el destierro a quienes dedicaron su vida al estudio y defensa de esta joya natural, porque se atrevieron a poner en duda la idoneidad de un turismo insostenible, son ahora quienes se creen los salvadores. ¿Salvadores de qué? ¿De sus intereses?

Una causa muy laudable. Nadie lo duda. Pero las máscaras acaban agrietándose como el suelo con el “fracking”.

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