La hora azul

HEC_0127 (Copy)

Existe un momento en el ocaso del día que supone un éxtasis para cualquier fotógrafo: dura sólo escasos minutos, pero proporciona una temperatura de color imposible de igualar en cualquier otro momento. Es la “hora azul” o la “hora mágica”: el preciso momento en que la tarde muere para dejar paso a la oscuridad absoluta. No más de quince minutos de sublimes tonos, de luz indirecta que ilumina el cielo gracias a la reflexión de los rayos solares en la atmósfera. Es ideal para paisajes y planos generales. Pero resulta casi orgásmico en determinados escenarios.
Nunca había estado en Salamanca. Este año tuve la oportunidad de patearla durante un día entero. Pero no era suficiente, y quise contemplarla de noche. Y qué mejor lugar que su famosa Plaza Mayor para esperar “la hora azul”. Llegó; y con ella, la iluminación artificial, que equilibró los colores y el contraste entre el cielo y la arquitectura bicentenaria. El resultado fueron varias tomas entre las que destaco esta: el intenso azul del cielo dando la bienvenida a la noche, los balcones dorados y la fachada roja. Quince minutos, sólo quince minutos tuve hasta que el cielo se volvió completamente negro y se acabó la magia de la “hora azul”.

Pero Salamanca siguió derrochando su propia luz. Y volveremos.

Anuncios

Una respuesta

  1. Pingback: Luz cenicienta |