Sorpresas en cada esquina

La gente viene y va por la Calle Francos. En pleno centro, la tienda conocida como “Casa Rodríguez” ofrece sus artículos religiosos desde tiempos inmemoriales. Hace un mes escaso se declaró patrimonio etnológico de Sevilla. La fachada del edificio es de un llamativo color amarillo, y su entrada está cuidadosa y elegantemente decorada. Tanto que los paseantes se detienen para contemplar la estampa. Miran el escaparate, quizá tiran alguna foto… Obviando que encima de ellos, en una de las esquinas, una “figurita” asoma desde su curioso pedestal al aire libre. Es una representación de María con el niño Jesús. Mientras me despedía de la ciudad buscando ángulos nuevos, el rojo contraste del fondo me llamó la atención. Así que desenfundé mi cámara, metí el 200mm. y vi esta imagen. Traté de equilibrar lo mejor posible la simetría, compensé la difícil iluminación de claroscuros y realicé el descubrimiento de la tarde. Hay un efecto curioso cuando uno porta una cámara de fotos y apunta hacia algo que está fuera de los objetivos normales de los turistas: si alguien apunta a la Giralda, nadie se da la vuelta para verla. Pero si uno apunta hacia un objetivo desconocido, donde teóricamente “no hay nada”, los más cercanos al fotógrafo se giran y atisban qué diantres está tratando de inmortalizar esa cámara perdida. Esta vez es una joven, que me ve subir la cámara y descubre ella también la “figurita”; se lo comunica a su pareja con una expresión de sorpresa.

Y es que en cada esquina se puede esconder una sorpresa.

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