El caracol

Con casi tres metros de altura, y suspendido del suelo a considerablemente más altura, un caracol parece trepar por las angostas calles del centro de Sevilla. Pero es de metal; y su existencia, artificial: Chiqui Díaz la realizó para la Feria del Libro de 2008, junto con otras esculturas que representaron la exposición “Arte animalista del Mediterráneo”, promovido por la Consejería de Medio Ambiente. Pero de todas ellas, sólo este caracol se indultó. Y ahí sigue, colgado del edificio, como cuelgan o colgaron en su día otras esculturas con la misma temática en ciudades como Alcázar de San Juan (Ciudad Real), reivindicando la escultura dinámica, que se pueda mover, tocar, sentir, ver desde diferentes ángulos. Este caracol (al contrario que otras de sus obras) no se mueve; y sólo está al alcance de los vecinos del balcón aledaño. Pero sin duda deja con la boca abierta a quien pasa por esta esquina y alberga un mínimo de curiosidad e imaginación  en su cabeza.

Los demás, pasan de largo.

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