Viajeros del pasado

El sosegado observar le depara sorpresas al caminante contemplativo. Y sólo así es posible distinguir auténticos “viajeros del pasado”: restos, vestigios de otras épocas que han llegado a nuestros días perdiendo su utilidad, pero fieles a su espíritu. Como si no pasara el tiempo por ellos, siguen prohibiendo acciones punibles que ya nadie comete, anunciando el nombre de calles desaparecidas o promocionando actos que ya nadie recuerda. Pero, aunque sólo sea por curiosidad o nostalgia, siguen parando al caminante en su recorrer, que lee con real interés sus palabras. Si tiene suerte, un fotógrafo perdido en el tiempo igual que él disparará su cámara con la intención de hacer a ambos inmortales.

Aunque sólo uno de ellos lo conseguirá.

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