Gárgolas y quimeras

Es extendida la errónea costumbre de denominar “gárgola” a cualquier figura de piedra que represente monstruos o figuras grotescas en edificios antiguos, especialmente en iglesias medievales. Dichas esculturas de piedra son en realidad “quimeras”. Una gárgola, en su definición estricta, es en realidad la figura de la parte sobresaliente de un caño destinado a evacuar el agua de la lluvia. Realizadas sobre todo en la edad media, durante el período gótico, estas aberrantes figuras decoran los edificios santos para ahuyentar a seres malignos y a pecadores. Pero todas deben evacuar el agua de los tejados; de hecho, “gárgola” proviene de “gargouille”, algo así como “hacer gárgaras” o “ruido que produce un líquido en un tubo”.
Caminando alrededor de la impresionante Catedral de Segovia me asalta esta impresionante figura bicefálica. Desconozco si cuando llueva expulsará agua por sus dos bocas, pero su estampa, colgada sobre la calzada, cuanto menos impresiona. Me dicen que en la Catedral de Palencia se perdió una de las gárgolas originales y, como es costumbre en las restauraciones, se esculpió otra representando un motivo actual. Normalmente los seres más representados en la antigüedad son demonios o animales similares. En Palencia hicieron un fotógrafo.

No me extraña…

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