Azul

Una lugareña cruza la calle en Alcalá de Hernares (Madrid). Bidimensionalmente, el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha hace lo propio por un imaginario “Océano Cervantes”, que separa y une al mismo tiempo la población donde se cree que nació el escritor español más famoso con la población argentina Azul. Dos lados de un mismo charco; dos poblaciones y una misma lengua; gentes tan distantes pero tan cercanas. Hermanos de la misma tierra y de la misma lengua. Si un Don Quijote esquemático en dos dimensiones es capaz de atravesar semejante distancia como si nada, qué no podremos hacer nosotros, hombres y mujeres tridimensionales, dejando atrás diferencias, complejos, prepotencias y racismos. Me dicen que en Azul hay otro mural parecido al de Alcalá, que el mismo artista dibujó este año, para hermanarnos y recordarnos que todos somos igual de soñadores. Sé que desgraciadamente nunca podré fotografiarlo, pues mi situación económica y profesional me lo impide; pero quién sabe si algún día, cuando sea, me encontraré paseando por esas calles del otro lado del “Océano Cervantes”. Desde luego, si ocurre, no tendré ninguna venda que me tape los ojos.

Y es que si bien aquí acaba de empezar el otoño, allí comienza a brillar la primavera.

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