Creencias

Si no puedo creer en mi propia sombra, que siempre por las noches me abandona;
si no puedo creer en las promesas de abril, ¿cómo puedes creer tú en mí?
Una tonta silueta que sin tu sol se difumina, se reduce a un montón de mentiras.
Viejo loco que por soñar olvidó la medicina, y ahora vive en tu cuerpo de plastilina.

Por el escenario de tu boca se encalan las viejas paredes de mi torpe ventana,
que mira disimulando la luna en tu ombligo; me paso la vida pendiendo de tu hilo.
No tiene sentido seguir entre estos vicios: acechar y mirar sin ser visto,
aprender las reglas de un juego prohibido del que fui excluido;
porque todos saben que irremisiblemente, al final, mi condena es el olvido.

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