Día marrón

“Pienso al despertar que es un día ingrato. Y voy a llorar casi todo el rato. El aire se perfuma de aprensión: voy a tener un día marrón. Día bruma en mi corazón. Se presenta mal hoy el panorama; me voy a arropar dentro de mi cama. Me clava la amargura su aguijón: voy a tener un día marrón. Día de bruma en mi corazón. Un día tonto de pronto sin una razón, no es gris ni negro, es sólo marrón. El día en que se te pega al cuerpo el camisón, no es gris ni negro; es sólo marrón. Pienso al despertar que es un día ingrato. Y voy a llorar casi todo el rato. Crece como espuma mi obsesión: voy a tener un día marrón. Día de bruma en mi corazón. Un día tonto de pronto sin una razón, no es gris ni negro, es sólo marrón. No es gris ni negro, sólo marrón.”

Hay días marrones en los que sólo la maravillosa música de Luz, aunque sea melancólica (o precisamente por eso), es capaz de darle brillo a la bruma. Hoy las percusiones no valen para nada. “Feliz” día marrón.

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