Senna

Yo, cautivado por los pioneros paisajes de Ansel Adams, atrapado por los retratos sarcásticos de Robert Doisneau, maravillado por el instante decisivo del maestro Henri-Cartier Bresson, acomplejado por el coraje de Robert Capa, ensimismado por la realidad paralela de la irónica imaginación de Chema Madoz, enamorado de la sutil mordacidad de Elliott Erwitt… Sólo podía tener una gata en blanco y negro.

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