Imagen fantasma

El romper de las olas contra la solitaria playa competía en intensidad con la fuerza del viento del Atlántico. Cada atisbo de realidad parecía querer desaparecer con cada brillo del horizonte, como una fuente de oro, derramando litros y litros de luz. La tarde era tan clara que se veía al ocaso llover literalmente sobre el mar. Todo se antojaba tan mágico que estaba claro que en cualquier momento me iba a despertar. Y justo entonces las nubes comenzaron a llegar para llenar un lienzo azul que fue difuminándose poco a poco con blancos y grises, casi tan lentamente como el sol dejándose caer, con nubes errantes que de su caminar me hipnoticé. E hipnotizado me olvidé del tiempo que pasé esperando en la orilla, escuchando viento y marea, respirando la calima y el aroma a salitre. Recibí el golpe de la realidad brillante, fruto de una imaginación tan rica que fue capaz de inventarlo todo, olas, playa y Atlántico, pues tan sólo estoy solo en mi cueva de grises paredes carcomida por la humedad del aire viciado que revienta mis pulmones.

Pero, sin saber cómo, al apretar el disparador en plena oscuridad, apareció esta imagen.

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