He encontrado un atajo

Atajos en la vida hay muchos. Atajo es el sinónimo de la rapidez, aunque no siempre implique sencillez. Un atajo puede ser peligroso. Un atajo puede ser cómodo. Pero un atajo, siempre, ha de tener una salida. Porque un atajo sin ella es tan inútil como un principio sin meta, aunque esta sea sólo metafórica. Hoy paseamos por las estrechas y evocadoras calles de Córdoba y nos encontramos con una sorpresa: alguien se sintió feliz al encontrar un atajo y lo señaló en una vieja pared con casi tantos ladrillos como años. No sabemos, ni sadie sabe, quién fue el afortunado que pintó aquí estas letras. Tampoco sabemos si el atajo es universal o sólo personal. Y es que un atajo no sirve siempre para todos: mis pasos pueden llevarme por el camino correcto y desviar al mismo tiempo a quien me siga. Cada uno tiene su propio camino, y por lo tanto también sus propios atajos. Lo importante, en cualquier caso, es no arrepentirse nunca de haberlo cruzado, pues todo el que entre, llegue o no a su destino, será un poco más sabio.

Buena suerte en tu caminar.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.