Una vieja leyenda

Existe una vieja leyenda dentro de mi cabeza. Y crece y crece hasta hacerla explotar. Cada noche me cuesta más conciliar el sueño. Veo pasar rayos naranjas y rojos por mi ventana. Y cada uno deja un mensaje susurrante. Desgastado como un borrador equivocado. Drogado por medicinas antidolor. Esta noche volveré a dormirme sin sueño. Cansado de todo lo que huele a decepción.
Que no te engañe el sol: somos nosotros los que nos movemos a su alrededor. Pero al final no existe ni sueño, ni leyenda ni dolor. Sólo la cobardía de un cobarde que fue ciego, mudo y traidor.

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