Somos siluetas

Nuestros recuerdos se niegan a abandonar este mundo para formar parte del olvido. Perdiendo el color de la niñez, se convierten en siluetas inmóviles que nunca descansan. Y por muchos años que nazcan, seguirán enraizados a la tierra sobre la que amaron, soñaron, rieron, tiritaron y murieron. Porque nuestros recuerdos nos recuerdan que, con suerte, nosotros también seremos la silueta del sueño de nuestros hijos. ¿Qué mejor lugar donde pasar la eternidad?

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