Archivo para enero, 2011

Cara de lunes

Cara de lunes.

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El recuerdo

Un leve viento susurrando entre los dormidos árboles negros. A penas una caricia de aire rozando las nubes empañadas de lluvia. La bufanda enredada en el cuello. Un rojo infierno incendiando mimosamente el cielo. Un mundo entero debajo de los pies y el universo colgado de las manos. Y en medio, sólo un humano perdido en el tiempo y el espacio.
Dos luces resplandeciendo, iluminando el recuerdo de quienes nunca se fueron ni nunca se irán de nuestros pensamientos.

Y saber que no fue un sueño.


Nada fuera de lo anormal

Mi cabeza da vueltas alrededor del sol.
Quiero plantarla y brotar imaginación.
Si miro abajo veo el cielo.
Si doy un salto me estrello contra el suelo.

Te espero donde nadie te esperó.
Espero que nadie espere anda de mí.
Si no disparas no matas por error.
Mi error fue apretar el gatillo y mirar el cañón.

Cada tarde veo salir el sol.
Una mañana la Luna el ojo me guiñó.
Puede que esté cuerdo, y loco mi corazón.
Las mentiras a veces llevan razón.


Estrellas de tierra

A veces las estrellas las tenemos más cerca de lo que pensamos. Y pasan delante de nosotros fugazmente, dejando su propia estela. Lo importante es saber mirar y apreciar su valor antes de que se extingan. El problema es no darse cuenta de que, a veces, no hace falta mirar arriba para ver el cielo.

Pide un deseo.


Lo que ve mi ventana

Sin texto.


Cascada

Búscame en la estela de una gota al caer. Encuéntrame colgado de una nube. Piérdeme bebiendo del río.

Y vuélveme a buscar.


Los amantes del lago abandonado

Si la Luna estaba muda. Si el sol ya dormía. Si la laguna se olvidó de cantar. Si las estrellas eran cabezas de alfileres clavados en un tapiz tan negro como el miedo. Si el sol de medianoche jamás se pasea por aquí. Si hay un piano llorando a lo lejos. Si sólo nosotros oímos que ríe. Si no sé amar. Si pudiera remar. Si la Tierra no fuera redonda. Si flotásemos en un universo cóncavo. Si aquella noche no nevaba. Si no existieran las casualidades…
Quizá hoy no estaríamos aquí. Como los amantes del círculo polar. Que jugaron a perseguirse por medio mundo.

Y acabaron congelados.