Turno de noche

Es domingo, a penas son las seis de la mañana y ya despierto. Es tan temprano que la noche aún cubre el horizonte. El cambio de turno me descuadra el organismo y da un puñetazo a mis biorritmos. Ya no soy un murciélago. Ahora tengo que acostumbrarme a dormir por la noche y despertarme por las mañanas; algo nuevo para mí tras quince días trabajando con la luna como compañera. Así que llegado este momento, el organismo hace “click” y me destroza literalmente. Es automático: cada último fin de semana del turno de noche me ataca sin piedad. Y sabe mejor que nadie que mi punto débil es mi cabeza. Así que descarga toda su mala sangre con un persistente dolor que me atraviesa de sien a sien. Es su manera de decir: “Tío, no aguando más: las noches son para dormir. O te vas ahora mismo a la cama o hago que te explote la cabeza.” Y sé de buena tinta que cumpliría su promesa; si anoche no hubiera obedecido,  hoy probablemente asomaría mi tráquea por mi cuello como en un episodio de “Rasca y Pica”. Así que, aunque era sábado por la noche, el menda ya estaba con Morfeo a eso de las doce. Por alguna extraña razón, mi organismo (acostumbrado a pasar toda la noche trabajando sin pasar sueño) se descarga durmiendo profunda y plácidamente (cosa rara) la primera noche que tengo libre. Aunque, también extrañamente, no dura más de seis horas. Entonces entra en ebullición: me despierta y comienzo a darle vueltas a mil cosas mentalmente. Sé que no voy a volver a dormirme, así que es mejor levantarse. Cuando me quiero dar cuenta, no son ni las ocho de la mañana de un domingo libre y ya estoy desayunando. El ciclo se cierra.
Ahora tengo turno de tarde. Mi organismo se ha recompuesto. Se ha reseteado. Ahora veo nacer el sol por la ventana y todo se ve con más luz. Me gusta ver cómo cambian los reflejos, los rayos y el ambiente de mi casa según va naciendo el nuevo día: el sol pasa de un lado a otro de la casa, cambiando las luces y los destellos sobre las cortinas. Los árboles se encienden con los colores del otoño. Es mucho mejor; más natural. Normal. Bonito. Simple. Saludable.
Pero echaré de menos trabajar sin jefes…

Anuncios

Los comentarios están cerrados.