Renacer

Recuerdo que hace algunos años ya, cada mañana, cuando la infancia todavía anidaba en mi interior, me levantaba corriendo de la cama para estrenar un nuevo día. Afuera, los pájaros cantaban alegres, los árboles estaban frondosos y verdes, los ríos serpenteaban cantarines y había un intenso rocío cuando todavía madrugaba por placer. Entonces, cuando levantarse temprano significaba robarle horas aburridas a la noche para aprovechar un poco más la magia del día, nuestras pequeñas pero despreocupadas mentes veían pasar las horas entre juegos y risas. Un renacer diario que hoy se ha convertido en una obligación; ponemos despertadores y alarmas para recordarnos que tenemos que volver a nacer. ¿No resulta irónico? Somos muertos vivientes que quieren volver a la tumba. Pero ¿qué hay de malo en ver amanecer sin tener que acudir al trabajo? Estas vacaciones, los que tengáis la suerte de disfrutarlas en verano, pueden ser diferentes. Recordad todo lo que se puede hacer estando vivo, y la suerte que tenemos de estarlo. Imaginad que el Sol que aparece por el horizonte cada mañana no es el mismo de todos los días. Dadle una buena impresión de cómo gastamos las horas. Quizá mañana se arrepienta de salir y seamos nosotros los arrepentidos.

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Una respuesta

  1. Qué bueno leer este post por la mañana.

    Mi jefe está deseando irse a su país, Alemania, para poder levantarse a las 5.30 (allí amanece a esas horas) y hacer rutas con la bici. Están locos estos romanos.

    19 julio, 2010 en 09:20

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