Sombra perdida

 Paseaba una sombra en busca de unos pies a los que aferrarse de por vida. Paseaba inquieta por entre centenarios arcos de piedra que la mantenían viva. La ténue luz de la Luna, tan potente y bonita que en la ciudad se han olvidado de ella, alimentaba su existencia otra noche de melancolía. Y mientras esperaba la eterna madrugada, llegó a la conclusión de que nadie más que la soledad se merecía su compañía, siempre fiel cuando todo el mundo desaparecía. Y por eso cada madrugada, cuando la Luna enciende su cara y la gente le da la espalda en sus casas, aparece la eterna sombra solitaria paseando su ser etéreo en perfecta armonía.

Anuncios

3 comentarios

  1. Genial.
    Yo a esa sombra la conozco.

    2 junio, 2010 en 09:23

  2. A mi me suena también…

    2 junio, 2010 en 11:22

  3. pequeña luna

    Creo que he encontrado los pies a los que puedo aferrarme de por vida para nuuuuunca soltarme. Te quiero.

    4 junio, 2010 en 13:53

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s