Posts tagged “cascada

Somos agua

Cascada natural, Lagunas de Ruidera

Cascada natural, (Lagunas de Ruidera). Aquí aprendí a nadar.

Hoy es el día mundial del agua. En el fondo nunca me ha gustado este tipo de celebraciones, porque parece que el resto del año se olvida todo, o que no hay que luchar por las causas más que un día al año. Nuestra memoria es cada vez más débil, y lo que hoy vemos en la televisión lo olvidamos no mañana, sino al próximo corte publicitario. Aun así, esto de celebrar el día mundial de algo sirve, al menos, para recordar a las nuevas generaciones los problemas del mundo, y que luego cada uno busque, se informe e interese (maravilloso sería que se implicara también). Sea como sea, seguimos anclados en nuestra comodidad cotidiana vestida de progresistas de salón: todos nos declaramos sensibilizados con la naturaleza, pero luego nuestras acciones no lo demuestran.
Hace muy poco subieron la tasa de recogida de basuras en una ciudad cercana a la mía. Un familiar  que allí vive, (completa y lógicamente indignado por la subida brutal de la cuota, en más del 200%) me manifestó su enfado, que comprendí y compartí. Pero mi sorpresa y alarma crecieron cuando me dijo que iba a abandonar la separación y el reciclaje  de sus residuos hogareños como forma de protesta. No me lo podía creer. Pensé, quizá, que sólo se trataba de la rabieta ocasional de un ciudadano concreto. Pero pasados los días he escuchado a varios amigos y conocidos más asegurar que pretenden realizar la misma protesta inútil, estúpida y egoísta: no reciclar.
Y eso me hizo preguntarme: ¿a quién pretendemos engañar? ¿Ha servido de algo tanta campaña de concienciación medioambiental? Algo ha fracasado cuando creemos que al no reciclar vamos a cabrear o a molestar a la administración, cuando en realidad lo que estamos haciendo es tirarnos piedras contra nuestro propio tejado, hipotecando el futuro de nuestros hijos y legando un mundo de desperdicios esparcidos por un planeta demasiado especial como para tratarlo como un vertedero. Ensuciar, maltratar, matar nuestro planeta no es una forma de protesta; es un suicidio. Pero somos tan ignorantes que no nos damos aún cuenta. Ninguna tasa de basuras justifica nuestro desdén a la hora de reciclar. No tenemos  cinco años. Los enfados los resolvemos en las urnas, en las manifestaciones, en las quejas formales administrativas… Pero no cubriendo nuestro propio planeta de mierda. Todavía no nos hemos enterado de que es nuestra casa y que, por muy grande que parezca, sólo tiene un enorme salón que todos compartimos. Y, tarde o temprano, respiraremos el mismo aire, beberemos la misma agua y pisaremos la misma tierra.
Por alguna extraña razón mi vida ha girado principalmente alrededor de dos paraísos donde el agua juega un papel importante: uno, natural (las Lagunas de Ruidera); otro, artificial (Aranjuez, mi ciudad natal). En ambos casos, la convivencia del Hombre con la Naturaleza ha sido crucial. En el primero, no hacía falta la presencia humana: los lagos escalonados más maravillosos del planeta construyeron un entramado de cascadas, ríos, cuevas y emisarios subterráneos que ha sobrevivido por sí mismo; llegó el Hombre, y todo se estropeó. En Aranjuez fuimos nosotros lo que inventamos  un edén de jardines, fuentes, cauces, caceras, bosques y rías. En ambos lugares, pese a todo, aún escucho el murmullo del agua queriendo levantar la voz por encima de celebraciones y “días mundiales”, diciéndonos con el simple rumor de las gotas deslizándose por las piedras que ambos estamos hechos de lo mismo, aunque nosotros nos hayamos empeñado en vestirnos a la moda y  correr más deprisa. Antaño aprendíamos a nadar en los ríos; hoy los destrozamos en nombre del progreso. De vez en cuando deberíamos pararnos para asomarnos a las aguas que nos acompañan en el camino y preguntarnos qué vemos reflejado. Si el reflejo es limpio, claro y brillante, podremos estar orgullosos. Si es sucio, turbio y translúcido… eso mismo es lo que somos.
Es curioso que mientras redactaba esta entrada, el corrector ortográfico saltaba como esa alarma irritante en forma de subrayado rojo, asegurándome que las palabras “concienciación” y “sensibilización” no existían. Compruebo en la RAE que efectivamente forman parte de nuestro léxico, pero me voy a dormir preguntándome si realmente forman parte de nuestras vidas.

Cascada artificial "Las castañuelas" (Aranjuez, Madrid)

Cascada artificial "Las castañuelas" (Aranjuez, Madrid). Aquí aprendí a respetar.


La cascada que recuperó su libertad

Hace mucho tiempo, el ser humano secuestró una cascada. La quitó la libertad. La mató. Y, hasta este mismo año, quien quería verla tenía que consultar el horario de visitas para saber cuándo llevaría agua. Como un condenado. Como un criminal. El ser humano era quien decidía darle o quitarle la vida al único río europeo que desembocaba en cascada en el mar: el Xallas, en la localidad gallega de Ézaro. Esta aberración se la debíamos a la presa de Santa Uxía (propiedad de Ferroatlántica) que regulaba el caudal del último tramo del río para su aprovechamiento hidroeléctrico, y mermaba hasta la completa extinción esta preciosa cascada. Desde el año 2000, un acuerdo con la Junta permitía la resurrección pactada de la cascada poco más de diez días festivos al año. Un insulto. Una total falta de respeto hacia la Naturaleza. Pero, afortunadamente, después de tres décadas de grifo cerrado, una resolución de la Junta de Galicia (gracias a una denuncia del colectivo ecologista Ríos con Vida) exige un caudal mínimo permanente de dos metros cúbicos por segundo. Y, así, el río vuelve a ser un río, y no un capricho del ser humano.
Hoy muchos cauces siguen presos, cautivos, secuestrados… La necesidad, el progreso, el cada vez más alto consumo de electricidad son algunas de las justificaciones de los partidarios del “todo vale” en la sobreexplotación de la naturaleza. Pero ¿qué es necesidad? ¿Vestir de luces la fachada del casino, plantar farolas en la autovía, comprar una casa de quinientos metros cuadrados y dejar todas las luces encendidas, instalar persianas eléctricas, poner calefacción en la taza del retrete, tener un toallero eléctrico, un grifo con luz, una piscina climatizada…? ¿Eso merece la muerte de una cascada?

Primero deberíamos distinguir entre “necesidad” y “lujo”. Si así fuera, más cascadas vivirían.


La Ría

Lo importante no es desembocar en el mar, sino cómo moldear el camino hacia él.


Cascada

Búscame en la estela de una gota al caer. Encuéntrame colgado de una nube. Piérdeme bebiendo del río.

Y vuélveme a buscar.


El cielo se derrite

El cielo se derrite…


Una escapada a Ruidera

Una vez más, dormí más bien poco y más que mal, pero mereció la pena: Ruidera, mi refugio. Demasiado tiempo sin pisar tu tierra. Demasiado tiempo sin beber tu agua. Demasiado tiempo sin besar tu aire. Demasiado tiempo sin fundirme con tus piedras. Demasiado tiempo sin disfrutar, paradójicamente, de tu silencio, Ruidera. Cuarenta y ocho horas se me antojan escasas. Pero servirán para volver a la ciudad algo más reciclado. Este pase de diapositivas (sólo disponible en el blog -los suscriptores verán una galería normal de fotos en sus correos) es sólo un recuerdo de un viaje express. Hasta la próxima, “Roydera”.

This slideshow requires JavaScript.


Desnudo

No tengas buenas ideas
Porque no se harán realidad
Te pintas de blanco
y sientes el ruido.
pero algo faltará.

Y ahora que lo has encontrado… se ha ido.
Y ahora que lo sientes… no lo sientes más.
Has descarrilado.

Así que no tengas buenas ideas
Porque no se harán realidad.

Irás al infierno por lo que tu sucia mente está pensando.

Fotografía: La Retina de Cristal.
Texto: “Nude”, de Radiohead (de su disco “In Rainbows”)