Búscate un amigo
“No es preciso que sea perfecto; basta con que sea profundamente humano, que tenga sentimientos y un gran corazón. Que sepa compartir dolores y alegrías, hablar y saber callar. Sobre todo, saber escuchar y guardar un secreto. Tiene que sentir los días tristes y respetarlos. Saber renunciar en favor de alguien. Tener un ideal y, en caso de no tener, sentir el gran vacío que esto deja. Sentir pena de los que tuvieron y perdieron cosas queridas. Ser Quijote sin menospreciar a Sancho.
Búscate un amigo para pasear, disfrutar de la naturaleza, deleitarse con la música, leer… Sentirse un ser humano. Búscate un amigo que se entristezca con la separación, que quede conmovido, y con todo el corazón desee nuestro pronto regreso. Que se conmueva cuando sea llamado amigo. Búscate un amigo para no enloquecer, para poder contarle lo que se vio de bello y de triste durante el día, de los sustos, de las tristezas y de las alegrías. Un amigo que sepa conversar de cosas simples, del rocío, de la lluvia, el sol, las estrellas y de los recuerdos de la infancia. Búscate un amigo que no tenga miedo de decirte un defecto; y cuando lo haga, que sepa cómo hacerlo. Búscate un amigo que crea en nosotros, que nunca jamás sea irónico. Que nos sepa defender, de corazón libre y con toda franqueza, cuando somos atacados.
Búscate un amigo para tener la conciencia de que todavía vives.
Por favor, búscate un amigo.”
Anónimo
Renacer
Recuerdo que hace algunos años ya, cada mañana, cuando la infancia todavía anidaba en mi interior, me levantaba corriendo de la cama para estrenar un nuevo día. Afuera, los pájaros cantaban alegres, los árboles estaban frondosos y verdes, los ríos serpenteaban cantarines y había un intenso rocío cuando todavía madrugaba por placer. Entonces, cuando levantarse temprano significaba robarle horas aburridas a la noche para aprovechar un poco más la magia del día, nuestras pequeñas pero despreocupadas mentes veían pasar las horas entre juegos y risas. Un renacer diario que hoy se ha convertido en una obligación; ponemos despertadores y alarmas para recordarnos que tenemos que volver a nacer. ¿No resulta irónico? Somos muertos vivientes que quieren volver a la tumba. Pero ¿qué hay de malo en ver amanecer sin tener que acudir al trabajo? Estas vacaciones, los que tengáis la suerte de disfrutarlas en verano, pueden ser diferentes. Recordad todo lo que se puede hacer estando vivo, y la suerte que tenemos de estarlo. Imaginad que el Sol que aparece por el horizonte cada mañana no es el mismo de todos los días. Dadle una buena impresión de cómo gastamos las horas. Quizá mañana se arrepienta de salir y seamos nosotros los arrepentidos.
Mi traidor; mi aliada
Maldigo cada amanecer, que me encuentra siempre dormido, y su seguridad de hallarlo todo silencioso. Porque él sabe, mejor que nadie, que el mundo sin luz no es nada, y la nada… nada es sin luz. Porque pensar quiero, pero no puedo si sus rayos atraviesan mi ventana. Porque no hay nada mejor que la oscuridad para cavilar, ni peor que la luz para pensar.
¡Ah, malditos ojos fisgones; que actúan movidos por la ruin curiosidad (convertida en perversidad), que llegan al rincón más sombrío, adentrándose en mis aposentos, en mi cuarto y hasta en mis escritos! Que quieren saberlo todo, que todo lo llenan de luminosidad sin pedir permiso.
Por eso, cada noche, cuando el sol muere, impotente, aplastado por el cielo, y el silencio vuelve a reinar, yo y mi amiga mágica volvemos a ser un dúo perfecto. Que al alma la oscuridad emociona y a la imaginación llama. Por eso, no es un secreto, ni lo fue ni lo será, que el sol es mi traidor y La Luna… mi secreta aliada.

![Generated HDR - Tone mapped [La Retina (vertical)]](http://laretinadecristal.files.wordpress.com/2010/07/generated-hdr-tone-mapped-la-retina-vertical.jpg?w=950)